Alma Rosa Huerta Vergara y Adrián Pedrozo Acuña

El problema

Aguacdmx01Figura 1. Inundación en zona vial al Sur de la Ciudad de México. Fotografía: A.R. Huerta-Vergara.En México existe una gran desigualdad en el uso y distribución del agua. En el país se destina cerca de 70% a actividades agrícolas, y el 22% lo utiliza la industria, siendo ésta la mayor responsable de la contaminación de ríos y lagos, mientras que sólo el 8% se destina al uso doméstico. Sin embargo, existen poblaciones enteras que no tienen acceso al suministro de agua potable, y, por otro lado, tenemos grandes empresas que controlan y obtienen las mayores concesiones para la extracción del recurso.

     Además de la desigualdad en el uso y la distribución del líquido, en México enfrentamos otros problemas locales para satisfacer la demanda de agua, entre los que destacan las condiciones climáticas, la ubicación geográfica, el aumento de las actividades económicas, el inadecuado uso de los recursos naturales, el incremento de los estándares de calidad de vida y la concentración e incremento demográfico en las zonas urbanas. Ejemplo de esto último es que la recarga natural del acuífero, de gran importancia para los sistemas de flujo subterráneo, se ha visto afectada por la urbanización del suelo de conservación.

     Históricamente, la Ciudad de México ha sufrido grandes inundaciones, y en el pasado hubiese resultado imposible predecir que la urbe iba a sufrir un severo problema de escasez de agua a partir de la segunda mitad del siglo XX. Esta paradoja se debe a que, a lo largo de la historia, las acciones para resolver sus problemas de inundaciones se centraron, principalmente, en expulsar el agua de lluvia fuera de la cuenca, sin preocuparse o tener la intención de recuperarla o asegurarse de que, al menos parte, se infiltrara al subsuelo para recargar los acuíferos.

Aguacdmx02Figura 2. Ubicación de las fuentes externas de abastecimiento de agua potable y la expulsión de aguas grises de la Ciudad de México. Imagen elaborada en el sistema QGIS por A.R. Huerta-Vergara.     Después de siglos de drenar el Valle de México, hoy en día no sólo se sigue viviendo el problema de las inundaciones, sino que se acentúa el de la escasez de agua (Figura 1). Ante esta situación, las autoridades han realizado numerosos esfuerzos por satisfacer las necesidades relacionadas con los servicios hidráulicos. Dichos esfuerzos han consistido, principalmente, en la extracción de agua de pozos aún más profundos o en su transportación desde otras cuencas.

     Entre las acciones que distintos gobiernos han implementado en la Ciudad de México están la creación, conservación, ampliación y modernización de la infraestructura que importa el agua desde otros estados, como el Sistema Lerma y el Sistema Cutzamala, cuyas fuentes de abastecimiento provienen del Estado de México para el primer sistema y del Estado de México y Michoacán para el segundo (Figura 2). La importación de agua desde otras cuencas para satisfacer la demanda de la ciudad presenta algunas contrariedades, ya que cerca del 40% de ésta se pierde en fugas, se extrae de manera clandestina o es agua no contabilizada, es decir el agua que no se mide por alguna falla en el sistema de conteo. Estas estrategias, centradas en el abastecimiento de agua potable a la ciudad, han llevado a inversiones muy elevadas en infraestructura, no han satisfecho las necesidades de la población, y pocas autoridades se han interesado por entender cómo se han afectado las condiciones ambientales de las cuencas de donde se extrae el agua.

El futuro del agua y de la Ciudad

La conservación, ampliación y modernización de la infraestructura existente y el desarrollo de nuevos proyectos son “soluciones” transitorias y con altos costos que no acaban de resolver el problema del todo. Es evidente la necesidad de fomentar el desarrollo sostenible en la gestión del agua en la Ciudad de México, ya que no ha sido posible cubrir sus demandas, y la calidad de agua que los acuíferos proveen se está deteriorando de forma alarmante. Al hablar de desarrollo sostenible nos referimos a la adaptación y práctica de medidas que permitan un desarrollo socioeconómico que contemple que los recursos naturales son finitos, como el agua. Las condiciones actuales de gestión y uso del agua en la Ciudad de México han hecho que el problema de la escasez de agua se agrave con el tiempo. La presión sobre este recurso a causa del aumento en la población es un problema que actualmente repercute en el contexto social, económico y ecológico. Por ejemplo, el desarrollo urbano y metropolitano actual —caracterizado por la despoblación de la zona central de la ciudad y su expansión hacia la periferia—, genera desigualdad, pobreza y falta de acceso al agua para la mayoría de los ciudadanos. El crecimiento de la urbe contribuye, además, a la degradación ambiental, debido a la pérdida de áreas verdes y de suelo de conservación, que es donde se recargan los acuíferos de los que se abastece la mayor parte de la población (Figura 3 A y B).

Aguacdmx03Figura 3. A. Zona urbana al Sur de la Ciudad de México. Resalta la presencia de vegetación urbana útil para la recarga de los acuíferos. B. Zona urbana al Centro de la Ciudad de México. Se ilustra cómo el crecimiento de la urbe ha contribuido a la degradación ambiental. Fotografías: A.R. Huerta-Vergara.

El futuro del agua y de la Ciudad

Aguacdmx04Figura 4. Lluvia y tormenta eléctrica al Sur de la Ciudad de México. En esta parte se busca ilustrar la siguiente parte incluida en el texto. “Si vivimos en una ciudad a la que al mismo tiempo le falta y le sobra agua, ¿cómo podríamos aprovechar el agua de lluvia? El primer paso es saber cuánta agua llueve en la Ciudad”. Fotografía: A.R. Huerta-Vergara.No basta con buscar soluciones técnicas; paralelamente a ellas se requieren campañas de divulgación que inviten a la población a sumarse al esfuerzo sustentable y a buscar un cambio en su actitud y disposición para cuidar el recurso hídrico. De otra manera, cualquier esfuerzo técnico será insuficiente para mejorar el uso, gestión, aprovechamiento y eficiencia en el reparto y resguardo del agua.

     Si vivimos en una ciudad a la que al mismo tiempo le falta y le sobra agua, ¿cómo podríamos aprovechar el agua de lluvia? El primer paso es saber cuánta agua llueve en la Ciudad (Figura 4). El Observatorio Hidrológico del Instituto de Ingeniería de la UNAM es un proyecto que surge en atención a los problemas de inundación en la Ciudad de México. Aguacdmx05Figura 5. Sistema de medición de lluvia del Observatorio Hidrológico del Instituto de Ingeniería de la UNAM. Cortesía del Observatorio Hidrológico del Instituto. A través de sistemas inteligentes, el Observatorio Hidrológico está desarrollando una red de medición de lluvia en tiempo real, en la que la información se encuentra disponible a través de una plataforma abierta a todo el público y los reportes que se publican a través de su cuenta de Twitter (@ohiiunam; Figura 5). Con ello las autoridades y ciudadanos se pueden mantener informados sobre la intensidad de precipitación pluvial en el área que cubre cada una de sus estaciones. En un futuro, con el Observatorio Hidrológico, a través del apoyo y colaboración de Instituciones como CONAGUA, SACMEX, CONACYT, Laboratorio Nacional de Resiliencia Costera, SECITI y el Gobierno de la Ciudad de México, buscamos vincularnos con proyectos que ayuden a la población a aprovechar el agua de lluvia, para de esta manera contribuir a solucionar el problema de la escasez de agua y las inundaciones.

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