Investigadores

 

 

 

Ecología conductual

Selección sexual

Especiación

Costos de la ornamentación masculina

Conducta y conservación

Mi grupo de trabajo sufre las consecuencias de tener al frente a un académico con cerebro de chapulín: constantemente salta entre temas y entre sujetos de estudio. Originalmente estudié la ecología alimenticia de serpientes de agua (Thamnophis spp.) bajo la supervisión de Hugh Drummond, y luego me interesé en una de sus presas, el pez amarillo (Girardinichthys multiradiatus), cuyo sistema de apareamiento estudié cuando fui alumno de Bill Sutherland. Desde entonces me he dedicado mayoritariamente a estudiar las consecuencias que tiene para los machos el invertir en señales conspicuas para atraer hembras.

En mi laboratorio estudiamos los costos de la ornamentación principalmente en peces vivíparos de la familia Goodeidae. Evaluamos las predicciones teóricas de que los ornamentos –aletas grandes, colores vistosos, danzas de cortejo elaboradas– son a un tiempo atractivos para las hembras y costosos de producir, exhibir y/o mantener. Los costos de mantenimiento de los ornamentos se pueden estudiar con ventaja en aves, por lo que hemos iniciado además una línea de trabajo sobre mantenimiento del plumaje en el pinzón mexicano (Carpodacus mexicanus).

A los costos naturales de producir ornamentos y de cortejar se agregan actualmente los costos inducidos por la actividad humana, como la intoxicación por insecticidas que hemos explorado en el pez amarillo, o la producción de contaminación acústica, cuyos efectos estudiamos en el pinzón mexicano. Junto con Diego Gil, del Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de la Investigación Científica (España), estudiamos además los efectos de la contaminación acústica en la avifauna urbana de ciudades sudamericanas. Nos asiste para ello Regina Macedo, de la Universidad de Brasilia. Un grupo de organismos también vulnerable a la contaminación acústica  son los anuros, por lo que recientemente hemos iniciado un estudio similar en ranas del género Hyla.

Darwin propuso que la selección sexual podría promover la tasa de especiación. Usando a los goodeidos como modelo exploramos la hipótesis de que los machos de diferentes poblaciones difieren en la expresión de los caracteres sexuales secundarios, y de que las preferencias de las hembras varían concomitantemente. Junto con colegas de la Universidad de St. Andrews, en Escocia (Jeff Graves, Anne E. Magurran y Mike Ritchie), estudiamos, aprovechando nuestro conocimiento de la biogeografía del grupo,  el posible papel de éste proceso –diferenciación entre poblaciones inducida por selección sexual– en la generación de nuevas especies. Esta propuesta supone que el aislamiento pre-copulatorio debe evolucionar tempranamente durante la especiación, y debe inhibir sustancialmente el flujo génico entre poblaciones y entre especies hermanas. Estas ideas las exploramos actualmente en una serie de zonas de contacto de ranas del género Hyla

Los ornamentos se mantienen en las poblaciones porque promueven la adecuación de los machos que los exhiben, y porque las hembras que eligen su pareja con base en esos atributos masculinos terminan apareándose con machos en buenas condiciones. Lo que es menos evidente es de dónde surgen las preferencias femeninas por atributos masculinos particulares. En nuestro laboratorio también estudiamos, usando a los goodeidos, el origen de los ornamentos como consecuencia de la explotación masculina de sesgos sensoriales femeninos.

Los goodeidos, como muchos otros grupos de organismos, enfrentan el peligro de extinguirse, principalmente como consecuencia de las actividades humanas que les dificultan las cosas. Nosotros exploramos los posibles mecanismos por los cuales la introducción de especies exóticas compromete el bienestar de las poblaciones naturales, y evaluamos estos posibles efectos a la luz de fenómenos como el cambio climático global.

 

 

 

 

Una estrategia de conservación incluye la crianza en cautiverio para eventuales introducciones o re-introducciones. Esta práctica sólo puede ser exitosa si se conocen –y mitigan– las consecuencias negativas de la crianza en cautiverio, lo que también estudiamos en nuestro laboratorio en colaboración con St. Andrews y con Jen Kelley, de la Universidad de Perth, Australia.

Actualmente desarrollamos una serie de proyectos en la Estación Científica (Universidad Autónoma de Tlaxcala-UNAM) del Parque Nacional La Malinche que buscan potenciar el valor de esa estación como recurso de investigación y docencia, y promover el interés por la conservación biológica entre los habitantes de la región. Hemos iniciado un proyecto para evaluar el efecto de programas de educación ambiental en la conducta de los habitantes locales frente a la naturaleza. Además evaluamos el impacto del uso de cajas nido en las poblaciones de aves insectívoras (en colaboración con Juan Moreno, del MNCN-CSIC, España) y de sus presas, y utilizamos este esfuerzo para iniciar programas de estudio de la ecología conductual de aves canoras como el saltapared (Troglodytes aedon), y de la ecología química de aves insectívoras, particularmente el chipe rojo (Ergaticus ruber).